Debemos plantearnos varias preguntar y conocer a los clientes para lograr el éxito de nuestro negocio de hostelería

Si tenemos un restaurante puede que nos vaya bien, pero no todo lo bien que quisiéramos. O nos va directamente mal. Aunque en el segundo de los casos el punto de partida será más difícil, en ambos podemos plantearnos qué debemos hacer para llenar la sala. Esas mesas vacías, esos días con poca afluencia de clientes o ese personal parado por el bajo nivel de trabajo tiene solución si nos hacemos algunas preguntas sobre nuestro negocio y entorno y las respondemos con objetividad y profesionalidad. Nos llevarán a un punto: el cliente.

Para completar el aforo de nuestro salón debemos conocer bien a nuestro cliente. Es así como las respuestas serán las acertadas y aseguraremos el acierto en la planificación de nuestra oferta, horarios, precios, menús… que en un siguiente paso habrá que concretar. Las ideas abstractas irán cogiendo forma en acciones y con estas organizadas en el tiempo tendremos un plan para lograr el objetivo. Esos malos momentos al ver un día en el que solamente entra a comer una pareja u otros parecidos tendrán los días contados si reaccionamos. Te proponemos algunas:

Adaptación a los horarios de los clientes. Si conoces a tus clientes sabes cuáles son sus horarios. Y los tuyos deben adaptarse a sus ritmos de vida y costumbres. Especialmente en los días entre semana, cuando es menor la afluencia de clientes.

Haz promociones. Ya has detectado en qué días, o mejor, en qué horas flojea tu restaurante. Piensa, imagina, crea, atrévete. No hace falta que sea una gran promoción, será válida con ser acertada. Pon tu reclamo, capta a nuevos clientes.

Define y segmenta a tus clientes. Adapta la oferta de tu restaurante por días, por épocas… trabájalo todo respondiendo a las demandas de un determinado perfil de clientes que has seleccionado para tu negocio.

Haz una buena gestión de las reservas. Si ya has llenado el local y no puedes reservar una mesa un “lo siento” no es una buena gestión de la llamada. Hay que ofrecerle alternativas, atender al cliente, hacernos cargo de sus planes y mostrarle nuestro interés y ayuda para que los pueda llevar a cabo.

Organiza eventos. Jornadas gastronómicas, espectáculos, promociones, etc. Esta es una idea que bien pensada y organizada nos puede ayudar mucho a abrir las puertas del restaurante a nuevos clientes, especialmente en las épocas con menos actividad o sin ninguna celebración. Y una vez aquí, hagamos que vuelva.

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