Las torrijas son uno de los dulces típicos del tiempo de Cuaresma y la Semana Santa más extendidos por todo el país. Se trata de una preparación sencilla que requiere de mimo en su cocina pero no de una gran cantidad de ingredientes, por lo que su expansión y arraigo popular fue fácil.

Conseguir unas torrijas perfectas también lo es. Basta con seguir unos pasos sencillos y cuidar del trato de los ingredientes y las temperaturas junto a un mínimo menaje adecuado para ello. A continuación vamos a ver de qué estamos hablando y como hacerlas para disfrutar de forma original de este exquisito bocado.

Para su elaboración

Como en otras muchas recetas populares, depende del gusto de cada uno y de la cantidad que pretendamos hacer. Vamos a necesitar pan, leche, canela en rama, naranja, aceite, miel, azúcar, agua y huevo.

Una vez que tenemos todos los ingredientes, el primero sobre el que vamos a fijar nuestra atención es el pan. No es necesario un pan especial para hacer torrijas, bien valdrá el pan diario de uno o dos días antes, de forma que ya se esté endureciendo. Esto nos ayudará a que la miga absorba mejor la leche y en consecuencia el sabor.

Esta es la siguiente sobre la que nos vamos a poner a trabajar. Aromatizar la leche con la que luego empaparemos las rebanadas de pan es uno de los pasos donde debemos fijar nuestra atención, pues como se ha dicho antes depende del gusto. Pero no fallaremos si infusionamos la leche –sin llegar a hervir- con canela en rama y un trozo de piel de naranja, evitando la parte blanca que amarga bastante.

Una vez que llegamos a este punto se trata de poner las rebanadas de pan a remojo en la leche, desde diez minutos hasta toda la noche, con el fin de que absorba bien la leche y su sabor.

A la hora de la fritura el tipo de aceite que escojamos también dependerá de gustos. Según el que elijamos deberemos tener muy en cuenta la temperatura a la que lo llevaremos para freír nuestras torrijas, pues dependiendo de si se trata de aceite de oliva o vegetal soportan mejor mayor o menor temperatura.

También deberemos tener en cuenta que al pasar nuestras torrijas con cuidado para que no se rompan por el huevo y freírlas, estas dejan en la sartén unas rebabas que harán que tengamos que cambiar o colar el aceite cada cierto tiempo: entre 12-18 torrijas. Se recomienda ir haciéndolas de dos en dos para controlar bien su fritura, dándole un minuto por cada lado a cada una y usando una espumadera.

Para terminarlas bastará con servirlas. Pero lo mejor es regarlas una vez fritas y antes de que pierdan esa capacidad de absorber bien con algún tipo de sirope, rebozarlas en azúcar o canela o mejor con aguamiel. Solo tendremos que hervir miel con agua. Aunque la creatividad en este punto puede ser infinita. Ya tenemos nuestras torrijas. Eso sí, lo mejor es comerlas recién hechas o esperar sólo a que se enfríen. Si pasa mucho tiempo, no están igual.

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